Por: Nelson Beltrán
A lo largo de la historia, la brujería ha sido considerada una práctica propia de los impuros vinculada con el culto a los demonios, la idolatría e incluso la herejía; motivos que llevaron a la iglesia católica en el año 360, en su Concilio de Laodicea, a proponer su inclusión y sus prácticas derivadas (adivinación, astrología y magia, entre otros) en su larga lista de razones para ser castigados con la excomunión.
Sin embargo, el primer caso documentado por acusaciones sobre brujería, se remonta a la Edad Media, en la ciudad de Kilkenny (Irlanda), cuando Alice Kyteler fue denunciada por sus hijos ante las autoridades, por prácticas relacionadas con envenenamiento, orgías, hechicería, negación de la fe e incluso sacrificios de animales; por lo que fue condenada a ser latigada en público y posteriormente llevada a la hoguera.
Pese a lo que se menciona de estas prácticas, algunos autores coinciden en que la brujería es una creación colectiva de aquellos que solo buscan soluciones para sus malestares e infortunios. Una alternativa discrepante con la abnegación y resignación que invocaba la iglesia en sus feligreses, como forma de sobre llevar los padecimientos que los agobiaban.
La brujería en la actualidad
Las llamadas "brujas" han sido designadas en diversas comunidades como las causantes de las muertes de niños, enfermedades virales, alcoholismo, demencia, malas cosechas y otras situaciones de carácter negativo que afecten la comunidad.
En el África, naciones como Burkina Faso y Ghana, han optado por aislar en campamentos a las personas (hombres y mujeres) que hayan sido acusadas de brujería. En primer lugar, para proteger a los demás habitantes de la comunidad ─en su mayoría creyentes de Dios─ de los "poderes" de los supuestos brujos; en segundo lugar, evitar que los señalados sean víctimas de torturas, linchamientos, incluso la horca y la hoguera en los casos más extremos. Este tipo de señalamientos afecta en gran medida a las mujeres que residen en zonas rurales, sobre todo a aquellas que son mayores o que han enviudado y que no cuentan con la protección de ningún hombre; también los niños ─llamados sorcier─ son afectados por este tipo de imputaciones, como se evidencia en el documental Yo no soy bruja, del director Raúl de la Fuente.
Mientras tanto en el Perú se investiga la muerte de Rosa Villar Jarionca, quien fue juzgada por hechicería y causar cólicos a sus vecinos; y cuya sentencia fue arder en la hoguera; y en Oriente Medio, el Daesh hace pública la decapitación de dos hombres acusados de brujería.
Mientras tanto en el Perú se investiga la muerte de Rosa Villar Jarionca, quien fue juzgada por hechicería y causar cólicos a sus vecinos; y cuya sentencia fue arder en la hoguera; y en Oriente Medio, el Daesh hace pública la decapitación de dos hombres acusados de brujería.
¿Realmente existe la brujería?
La brujería era conocida como “el arte de los sabios”. sus practicantes vivían cerca de la naturaleza y curaban las enfermedades a las personas, ya que contaban con el don y el conocimiento para descubrir las propiedades curativas de las hierbas y plantas.
Lamentablemente, estas prácticas se han transformado en una actividad lucrativa, en muchos casos carentes de moral y respeto por el libre albedrío. En cementerios de la ciudad podemos encontrar muñecos amarrados con alfileres o cintas, ropa interior y paquetes con distintos objetos, cuyos propósitos son muy variados.
El señor Carlos Mejía, reconocido líder cristiano, describe algunos de los efectos más comunes que la brujería puede causar en las personas.
Por su parte Ingrid Ochoa, practicante de la magia egipcia, nos habla de los inicios de la brujería. Las consultas que se pueden hacer, los beneficios que pueden traer y su definición de oráculos y una breve explicación de algunos de ellos.